Bueno vengo a contar una historia de sexo con una vecina, tiene un almacén/kiosko al lado de mí casa, es de Santiago del Estero, una mujer callada y algo sumisa a la vista, se hizo muy amiga de mí mamá y cada vez que va a comprar se quedan charlando como 1 hora, en lo que le cuenta muchas cosas y mí mama nos cuenta a nosotros en confianza, es una milf de 45 años aproximadamente, muy buen cuerpo, buen culo, buenas tetas, linda, ahora con el paso del tiempo todo no está en su lugar como cuando la conocí hace 15 años atrás, pero sigue siendo una mujer muy deseable.
Mí vecino, el dueño de la casa, tiene familiares en Santiago, entonces en una visita que hizo, la conoció. Ella tenía un hijo de unos 4 o 5 años y después de un tiempo de amor a distancia, vino a vivir acá con su hijo, ahora tienen otro hijo de unos 6 años, pero al parecer se aburrió un poco y ya no le da casi nada de bola, hasta duermen separados y por lo que le confesó a mí mamá, no tienen intimidad nunca.
Yo tengo 30 años, tengo pareja, y me considero una persona fachera, no soy el típico banana, nada que ver, normal, pero me visto bien y tengo mí encanto.
Después de escuchar esas confesiones, si bien siempre me había ratoniado con ella, después de todo la conocí cuando tenía unos 15 años, y a esa edad cualquier motivo era bueno para una paja, ya había dejado de lado ese morbo aunque siempre que podía le miraba el culo, que es lo que más me gusta, volvió a encenderse esa chispa, ese morbo.
Empecé a ir más seguido a comprar, siempre con buena onda, nada fuera de lugar, ni mucho menos, pero sentía que tenía una mínima oportunidad y no quería desperdiciarla, después de todo había sido por un tiempo largo, el motivo de varias pajas y aunque no esté como la conocí, quería sacarme las ganas.
Siempre que voy al negocio, le transfiero y le envío el comprobante vía WhatsApp, y es solo eso, enviarle el comprobante con un gracias L (L por su nombre), y ella lo devuelve con un gracias a vos A (A por mí nombre). Está vez, cuando fui y estaba comprando algunas cosas, le halague el pelo, me sonrió con un gracias, y siguió todo normal, le envié el comprobante y quedó todo ahí. A los 2 días fui, y estaba con una calza de gimnasia y una campera, era como un conjunto.
Yo: Que outfit pegaste eh, te queda bien
L: Ay gracias, me lo compré hace un tiempo pero no lo usaba, me daba cosa nosé
Yo: Naa, porque cosa ?
L: Y nosé, yo soy más del jeans, siento que la calza marca mucho y tengo que estar subiendome a alguna silla o algo, para bajar cosas y no da.
Yo: Claro, entiendo. Pero te queda bien, una lástima que no lo uses. Aparte con jeans o no, lo que hay, hay, mucho no se puede esconder.
Entendió la indirecta, de su culo, que aunque esté o no en calza, se le marca igual.
L: No me digas así que me haces perseguir jaja ahora no voy a querer subirme a buscar nada
Yo: Y yo cada vez que venga, voy a pedir algo alto, lo que sea, no me importa jajaja nos vemos che me voy, Gracias
L: Gracias a vos
Iba a dejar pasar unos días, pero creí que había avanzado un poco y la verdad soy impaciente, asique espere unas 3 horas, y volví.
Yo: Bueeenas
L: Justo estaba por cerrar, llegaste justo.
Yo: Por eso me apure, se que al mediodía siempre cerras.
L: Que necesitas ?
Mire lo que había a alguna altura que tenga que subirse a la silla, y tenía cosas detrás del mostrador, y también del lado donde la gente entra, asique mire ahí y dije, como sin ganas.
Yo: Unos fideos largos, cual tenés ?
Miro al lugar, haciéndose sombra con la mano, y me dijo ahí me fijo.
L: Tengo estos spaghetti, estos otros.
Mientras me los iba pasando, y yo sin que se diera cuenta, disfrutaba la vista.
Yo: Y esos otros que son ?
L: Bucatinni.
Yo: Solo esa marca tenés ? (Intentaba hacer todo el tiempo que podía, tal vez se daba cuenta el porque lo hacía)
L: No, estos también.
Tenía 4 paquetes de fideos, en las manos y era lo que menos me importaba, elegí el último que me dio.
Yo: Me llevo este, toma te paso estos otros.
L: Dale, Gracias.
Terminó de acomodar los paquetes, que le iba pasando de a uno para hacer tiempo. Al menos, con lo que había visto hasta ese momento, ya tenía claro, que volvía y me iba a tocar, no había chance que no. Aparte subida ahí se le notaba la tanga negra que tenía puesta, solo se veía el triángulo arriba, debía ser un hilo en la cola, peor todavía. Pero primero iba a hacer un intento, una jugada que tenía pensada. Me fui, le agradecí y le dije que le transfería.
Una vez en mí casa le mandé el comprobante y otra foto, 3 paquetes más de fideos largos que tenía guardados.
L: No me digas que no sabías que tenías eso guardado, trae el paquete después que te devuelvo la plata, no hay problema.
Era ahora o nunca.
Yo: La verdad no necesitaba nada, solo fui a pedirte algo que te quede alto, como te había dicho hace un rato y cumplí.
Pasaron 2, 3 minutos y no recibía respuesta, pero el mensaje lo había leído, por dentro mío pensé, la cagué mal, con que cara vuelvo ahora?. Estaba en su chat esperando, le iba a mandar un mensaje pidiéndole disculpas, pero de pronto comenzó a escribir y dejaba de hacerlo, volvía a escribir y dejaba de hacerlo, a esa altura lo único que quería era no tener quilombo, pero llegó el mensaje que lo cambio todo.
L: ¿Por qué hiciste eso ?
Ahora si, era a todo o nada, definitivamente.
Yo: Porque quería ver mejor como te quedaba la calza, aunque con la imaginación, te la estaba quitando.
L: Y ?
Yo: Y que ?
L: Te gustó ?
Yo: Me encantó, como lo imaginaba. Un poco transparente se veía cuando te subiste y eso me volvió loco.
L: ¿De verdad es algo transparente?
Yo: Muy poco, pero si, cuando te estiras.
L: Mira, estoy sola, y justo iba a ordenar el negocio, no querés venir a ayudarme y de paso si queres me das el paquete.
Yo: El paquete de fideos me lo quedo, te llevo otro paquete.
L: Ojalá sea un paquete largo entonces, toca el timbre del garaje cuando vengas.
El garaje estaba pegado a la vereda, continuaba el almacén y las persianas estaban bajas. Toque el timbre y escuche un grito “quién es?” “Soy yo, A”. Pasa y cerra la puerta con llave, dejala puesta.
Yo: Donde estas ?
L: Aca en el negocio, vení.
Yo: Ah bueno, así me recibís ?
Estaba en la escalera, apuntando su culo para la puerta donde yo entraba, ordenando mercadería.
L: Te dije que tenía que ordenar jaja
Yo: Ojalá tardes mucho, tengo toda la tarde.
L: Y bueno, capaz me tomó franco, y yo también me tomé toda la tarde.
Estuvimos así un rato, yo le alcanzaba las cosas y ella paraba la cola, algún que otro roce a sus nalgas, pero nada más. Los dos sabíamos que estaba pasando, la tensión sexual se sentía en el aire, ninguno de los dos avanzaba pero disfrutábamos el momento. No perdía momento para clavar mis ojos en ese monumental culo, y cada vez que se daba cuenta, se reía y me pedía que le alcance algo.
L: Anda a la parte de atrás, hay una caja que tiene unas cosas para acomodar acá, tráela porfa, es la única que está arriba de la mesa.
Cuando volví, me quedé boquiabierto, se había sacado la calza, estaba solo en tanga, que en la parte entre las nalgas era un hilo, y se había sacado la campera para dar paso a una musculosa blanca apretada y escotada. No podía decir ni una palabra, y ella rompió el silencio.
L: No quería que te quedes imaginando cómo se veía sin la calza, como me dijiste en el mensaje, y por ayudarme te recompense. Ahora pásame lo de la caja.
Hipnotizado fui y le agarre la cola, le pegue una nalgada y cuando sorprendida intentó decirme algo, le corrí la tanga y metí mí cara, en mí boca quedó su concha y en mí nariz su ano, me pidió que parara una o dos veces, pero mientras hacía equilibrio en la escalera, yo no dejaba de chuparla, ahora también seguía con su cola y ahora sí empezaba a gemir.
Le termine de sacar la tanga y la hice bajar de la escalera, la gire, la bese profundamente, mientras agarraba sus nalgas y apoyaba fuerte mí bulto en su vientre, la iba llevando a unas cajas que tenía apiladas a un costado, de repente se transformaron en un sillón donde se sentó y seguí chupándole la concha. Cómo estaba tan mojada y es una mujer grande, me imaginé que podía hacer algo y aprovechando la humedad de toda la zona, fui directo con el dedo mayor a la puerta de su ano, introduciendo sin aviso una falange.
Contuvo el aire, se estremeció, aflojó el cuerpo y a la misma vez que lanzaba un quejido, movió un poco la cola hacia mí, seguramente sin pensarlo, pero en un acto de lujuria invitándome a seguir entrando con el dedo. Cuando lo sintió completo adentro, me agarró del pelo, y apretaba mí cara contra su concha, y mientras mantenía mí dedo firme en esa posición ella empezó a mover la cintura, de forma tal, que jugaba sola con mí dedo en su culo.
L: Cógeme, no doy más.
Saque mí dedo de su culo, y de un salto le metí la verga en la concha, se notó el alivio que sintió.
Yo: Hace cuánto no sentís una verga no ?
L: Hace mucho, pero como la tuya nunca.
Le mostré el dedo que había metido en su cola, y me lo chupe para sentir su sabor. Tiro la cabeza hacia atrás y como si sus manos fueran dos garras, las clavo en mí pecho.
L: Sos un hijo de puta, como me vas a hacer eso ?
Empecé a darle fuerte, lo más fuerte que podía, sacaba prácticamente toda la verga y la embestía con fuerza.
Yo: Te gustó el dedo en el culo, no putita ?
L: Me encantó, hace mucho no siento un dedo en la cola que no sea el mío.
Me prendió fuego eso
Yo: ¿Te metes seguido el dedo en el orto ?
L: Si, me encanta, ¿cómo crees que tengo este culo ?
Yo: Lo hiciste crecer a dedo y yo te lo voy a mantener a pijazos.
Me agarró de la cintura y empezó a hacer que la siga embistiendo con fuerza.
L: Es todo tuyo, úsalo cuando quieras. Pero cógeme por dios, estoy por acabar.
Y así fue, me metí en lo profundo de su vagina, para sentir como palpitaba, mientras acababa. Después de un rato se recuperó y me dijo.
L: Donde te vas ?
Yo: Pensé que ibas a querer que ya me fuera.
L: Todavía no. (Se levantó y llevándome de la mano, me hizo sentar en un sillón dentro de su casa ya) Todavía quiero más, y aparte no probé una gota de tu leche, no te puedo dejar ir.
Se arrodilló, y me hizo un pete terrible, nadie en mí vida lo había hecho así, me chupaba la cabeza y me hacía garganta profunda, de golpe había demasiada saliva en toda mí verga, hasta los huevos estaban cubiertos de baba y ella aprovechaba para masajearlos, el placer era inmenso.
Dejó de chuparla y arrodillada desde el piso empezó a escalar mí cuerpo, hasta llegar al punto de ponerme las tetas en la cara, ella mientras tanto me agarraba la verga e intentaba acomodarla para sentarse, tardaba un poco y daba leves saltitos, se mojaba los dedos con la lengua e intentaba nuevamente, mientras yo me entretenía con sus terribles tetas, hasta que sentí que logró lo que quería y me di cuenta porque le costaba, se estaba metiendo mí poronga en el orto, apoyó su frente en mí pecho y sin dejar de mover su cadera hacia abajo, metiéndose toda mí verga empezó a quejarse con una voz muy aguda y solo diciendo “ahh ah”.
Cabalgo, cada vez más fuerte, y más fuerte, cuando sentí que se había relajado y su culo se acostumbro, empecé yo a dejarla un poco en el aire, y clavarla con fuerza, apretaba y le daba cachetadas fuertes en las tetas, se quejaba, me quería sacar las manos, le respondí dándole una cachetada en la cara y metiendole varios dedos en la boca agarrándole la mandíbula, dándole una orden.
Yo: Cállate puta, y rompete el orto sola, usa mí verga dale.
Empezó a cabalgar fuerte
Yo: Me tenés que agradecer que te presto mí poronga para que te rompas el culo, sabes las que quisieran estar acá ?
Siguió y siguió cabalgando. Le saque los dedos de la boca y la cachetie.
Yo: Agradeceme o no vengo más.
L: Gracias, gracias.
Yo: Gracias porque?
L: Por prestarme tu verga para romperme el culo, hago lo que quieras pero por favor seguí viniendo.
Yo: Eeeso, así me gusta, a partir de ahora me perteneces.
No aguanto más, hace mucho no la trataban así, como la puta que es realmente y a la gente le muestra otra faceta, acabo, tuvo un orgasmo con mí verga en su culo e inmediatamente después de eso, la saqué de encima mío, quedando arrodillada y sin fuerzas en el piso.
Yo: Abrí la boca.
Y ahí, largué años de pajas que me había hecho por ella y lo caliente que me tenía desde la mañana, le llene de leche la boca y la cara.
Yo: Traga.
Lo hizo, y sin pedirle abrió la boca, y saco su lengua, mostrando que no había leche sin tragar. Agarre mí ropa,
me cambié y me fui, pero antes le dije.
Yo: Está tanga me la llevo de recuerdo, ahora sos mí puta cada vez que te necesite. Ah me olvidaba, cuando llegue a casa, te paso el comprobante…
Mí vecino, el dueño de la casa, tiene familiares en Santiago, entonces en una visita que hizo, la conoció. Ella tenía un hijo de unos 4 o 5 años y después de un tiempo de amor a distancia, vino a vivir acá con su hijo, ahora tienen otro hijo de unos 6 años, pero al parecer se aburrió un poco y ya no le da casi nada de bola, hasta duermen separados y por lo que le confesó a mí mamá, no tienen intimidad nunca.
Yo tengo 30 años, tengo pareja, y me considero una persona fachera, no soy el típico banana, nada que ver, normal, pero me visto bien y tengo mí encanto.
Después de escuchar esas confesiones, si bien siempre me había ratoniado con ella, después de todo la conocí cuando tenía unos 15 años, y a esa edad cualquier motivo era bueno para una paja, ya había dejado de lado ese morbo aunque siempre que podía le miraba el culo, que es lo que más me gusta, volvió a encenderse esa chispa, ese morbo.
Empecé a ir más seguido a comprar, siempre con buena onda, nada fuera de lugar, ni mucho menos, pero sentía que tenía una mínima oportunidad y no quería desperdiciarla, después de todo había sido por un tiempo largo, el motivo de varias pajas y aunque no esté como la conocí, quería sacarme las ganas.
Siempre que voy al negocio, le transfiero y le envío el comprobante vía WhatsApp, y es solo eso, enviarle el comprobante con un gracias L (L por su nombre), y ella lo devuelve con un gracias a vos A (A por mí nombre). Está vez, cuando fui y estaba comprando algunas cosas, le halague el pelo, me sonrió con un gracias, y siguió todo normal, le envié el comprobante y quedó todo ahí. A los 2 días fui, y estaba con una calza de gimnasia y una campera, era como un conjunto.
Yo: Que outfit pegaste eh, te queda bien
L: Ay gracias, me lo compré hace un tiempo pero no lo usaba, me daba cosa nosé
Yo: Naa, porque cosa ?
L: Y nosé, yo soy más del jeans, siento que la calza marca mucho y tengo que estar subiendome a alguna silla o algo, para bajar cosas y no da.
Yo: Claro, entiendo. Pero te queda bien, una lástima que no lo uses. Aparte con jeans o no, lo que hay, hay, mucho no se puede esconder.
Entendió la indirecta, de su culo, que aunque esté o no en calza, se le marca igual.
L: No me digas así que me haces perseguir jaja ahora no voy a querer subirme a buscar nada
Yo: Y yo cada vez que venga, voy a pedir algo alto, lo que sea, no me importa jajaja nos vemos che me voy, Gracias
L: Gracias a vos
Iba a dejar pasar unos días, pero creí que había avanzado un poco y la verdad soy impaciente, asique espere unas 3 horas, y volví.
Yo: Bueeenas
L: Justo estaba por cerrar, llegaste justo.
Yo: Por eso me apure, se que al mediodía siempre cerras.
L: Que necesitas ?
Mire lo que había a alguna altura que tenga que subirse a la silla, y tenía cosas detrás del mostrador, y también del lado donde la gente entra, asique mire ahí y dije, como sin ganas.
Yo: Unos fideos largos, cual tenés ?
Miro al lugar, haciéndose sombra con la mano, y me dijo ahí me fijo.
L: Tengo estos spaghetti, estos otros.
Mientras me los iba pasando, y yo sin que se diera cuenta, disfrutaba la vista.
Yo: Y esos otros que son ?
L: Bucatinni.
Yo: Solo esa marca tenés ? (Intentaba hacer todo el tiempo que podía, tal vez se daba cuenta el porque lo hacía)
L: No, estos también.
Tenía 4 paquetes de fideos, en las manos y era lo que menos me importaba, elegí el último que me dio.
Yo: Me llevo este, toma te paso estos otros.
L: Dale, Gracias.
Terminó de acomodar los paquetes, que le iba pasando de a uno para hacer tiempo. Al menos, con lo que había visto hasta ese momento, ya tenía claro, que volvía y me iba a tocar, no había chance que no. Aparte subida ahí se le notaba la tanga negra que tenía puesta, solo se veía el triángulo arriba, debía ser un hilo en la cola, peor todavía. Pero primero iba a hacer un intento, una jugada que tenía pensada. Me fui, le agradecí y le dije que le transfería.
Una vez en mí casa le mandé el comprobante y otra foto, 3 paquetes más de fideos largos que tenía guardados.
L: No me digas que no sabías que tenías eso guardado, trae el paquete después que te devuelvo la plata, no hay problema.
Era ahora o nunca.
Yo: La verdad no necesitaba nada, solo fui a pedirte algo que te quede alto, como te había dicho hace un rato y cumplí.
Pasaron 2, 3 minutos y no recibía respuesta, pero el mensaje lo había leído, por dentro mío pensé, la cagué mal, con que cara vuelvo ahora?. Estaba en su chat esperando, le iba a mandar un mensaje pidiéndole disculpas, pero de pronto comenzó a escribir y dejaba de hacerlo, volvía a escribir y dejaba de hacerlo, a esa altura lo único que quería era no tener quilombo, pero llegó el mensaje que lo cambio todo.
L: ¿Por qué hiciste eso ?
Ahora si, era a todo o nada, definitivamente.
Yo: Porque quería ver mejor como te quedaba la calza, aunque con la imaginación, te la estaba quitando.
L: Y ?
Yo: Y que ?
L: Te gustó ?
Yo: Me encantó, como lo imaginaba. Un poco transparente se veía cuando te subiste y eso me volvió loco.
L: ¿De verdad es algo transparente?
Yo: Muy poco, pero si, cuando te estiras.
L: Mira, estoy sola, y justo iba a ordenar el negocio, no querés venir a ayudarme y de paso si queres me das el paquete.
Yo: El paquete de fideos me lo quedo, te llevo otro paquete.
L: Ojalá sea un paquete largo entonces, toca el timbre del garaje cuando vengas.
El garaje estaba pegado a la vereda, continuaba el almacén y las persianas estaban bajas. Toque el timbre y escuche un grito “quién es?” “Soy yo, A”. Pasa y cerra la puerta con llave, dejala puesta.
Yo: Donde estas ?
L: Aca en el negocio, vení.
Yo: Ah bueno, así me recibís ?
Estaba en la escalera, apuntando su culo para la puerta donde yo entraba, ordenando mercadería.
L: Te dije que tenía que ordenar jaja
Yo: Ojalá tardes mucho, tengo toda la tarde.
L: Y bueno, capaz me tomó franco, y yo también me tomé toda la tarde.
Estuvimos así un rato, yo le alcanzaba las cosas y ella paraba la cola, algún que otro roce a sus nalgas, pero nada más. Los dos sabíamos que estaba pasando, la tensión sexual se sentía en el aire, ninguno de los dos avanzaba pero disfrutábamos el momento. No perdía momento para clavar mis ojos en ese monumental culo, y cada vez que se daba cuenta, se reía y me pedía que le alcance algo.
L: Anda a la parte de atrás, hay una caja que tiene unas cosas para acomodar acá, tráela porfa, es la única que está arriba de la mesa.
Cuando volví, me quedé boquiabierto, se había sacado la calza, estaba solo en tanga, que en la parte entre las nalgas era un hilo, y se había sacado la campera para dar paso a una musculosa blanca apretada y escotada. No podía decir ni una palabra, y ella rompió el silencio.
L: No quería que te quedes imaginando cómo se veía sin la calza, como me dijiste en el mensaje, y por ayudarme te recompense. Ahora pásame lo de la caja.
Hipnotizado fui y le agarre la cola, le pegue una nalgada y cuando sorprendida intentó decirme algo, le corrí la tanga y metí mí cara, en mí boca quedó su concha y en mí nariz su ano, me pidió que parara una o dos veces, pero mientras hacía equilibrio en la escalera, yo no dejaba de chuparla, ahora también seguía con su cola y ahora sí empezaba a gemir.
Le termine de sacar la tanga y la hice bajar de la escalera, la gire, la bese profundamente, mientras agarraba sus nalgas y apoyaba fuerte mí bulto en su vientre, la iba llevando a unas cajas que tenía apiladas a un costado, de repente se transformaron en un sillón donde se sentó y seguí chupándole la concha. Cómo estaba tan mojada y es una mujer grande, me imaginé que podía hacer algo y aprovechando la humedad de toda la zona, fui directo con el dedo mayor a la puerta de su ano, introduciendo sin aviso una falange.
Contuvo el aire, se estremeció, aflojó el cuerpo y a la misma vez que lanzaba un quejido, movió un poco la cola hacia mí, seguramente sin pensarlo, pero en un acto de lujuria invitándome a seguir entrando con el dedo. Cuando lo sintió completo adentro, me agarró del pelo, y apretaba mí cara contra su concha, y mientras mantenía mí dedo firme en esa posición ella empezó a mover la cintura, de forma tal, que jugaba sola con mí dedo en su culo.
L: Cógeme, no doy más.
Saque mí dedo de su culo, y de un salto le metí la verga en la concha, se notó el alivio que sintió.
Yo: Hace cuánto no sentís una verga no ?
L: Hace mucho, pero como la tuya nunca.
Le mostré el dedo que había metido en su cola, y me lo chupe para sentir su sabor. Tiro la cabeza hacia atrás y como si sus manos fueran dos garras, las clavo en mí pecho.
L: Sos un hijo de puta, como me vas a hacer eso ?
Empecé a darle fuerte, lo más fuerte que podía, sacaba prácticamente toda la verga y la embestía con fuerza.
Yo: Te gustó el dedo en el culo, no putita ?
L: Me encantó, hace mucho no siento un dedo en la cola que no sea el mío.
Me prendió fuego eso
Yo: ¿Te metes seguido el dedo en el orto ?
L: Si, me encanta, ¿cómo crees que tengo este culo ?
Yo: Lo hiciste crecer a dedo y yo te lo voy a mantener a pijazos.
Me agarró de la cintura y empezó a hacer que la siga embistiendo con fuerza.
L: Es todo tuyo, úsalo cuando quieras. Pero cógeme por dios, estoy por acabar.
Y así fue, me metí en lo profundo de su vagina, para sentir como palpitaba, mientras acababa. Después de un rato se recuperó y me dijo.
L: Donde te vas ?
Yo: Pensé que ibas a querer que ya me fuera.
L: Todavía no. (Se levantó y llevándome de la mano, me hizo sentar en un sillón dentro de su casa ya) Todavía quiero más, y aparte no probé una gota de tu leche, no te puedo dejar ir.
Se arrodilló, y me hizo un pete terrible, nadie en mí vida lo había hecho así, me chupaba la cabeza y me hacía garganta profunda, de golpe había demasiada saliva en toda mí verga, hasta los huevos estaban cubiertos de baba y ella aprovechaba para masajearlos, el placer era inmenso.
Dejó de chuparla y arrodillada desde el piso empezó a escalar mí cuerpo, hasta llegar al punto de ponerme las tetas en la cara, ella mientras tanto me agarraba la verga e intentaba acomodarla para sentarse, tardaba un poco y daba leves saltitos, se mojaba los dedos con la lengua e intentaba nuevamente, mientras yo me entretenía con sus terribles tetas, hasta que sentí que logró lo que quería y me di cuenta porque le costaba, se estaba metiendo mí poronga en el orto, apoyó su frente en mí pecho y sin dejar de mover su cadera hacia abajo, metiéndose toda mí verga empezó a quejarse con una voz muy aguda y solo diciendo “ahh ah”.
Cabalgo, cada vez más fuerte, y más fuerte, cuando sentí que se había relajado y su culo se acostumbro, empecé yo a dejarla un poco en el aire, y clavarla con fuerza, apretaba y le daba cachetadas fuertes en las tetas, se quejaba, me quería sacar las manos, le respondí dándole una cachetada en la cara y metiendole varios dedos en la boca agarrándole la mandíbula, dándole una orden.
Yo: Cállate puta, y rompete el orto sola, usa mí verga dale.
Empezó a cabalgar fuerte
Yo: Me tenés que agradecer que te presto mí poronga para que te rompas el culo, sabes las que quisieran estar acá ?
Siguió y siguió cabalgando. Le saque los dedos de la boca y la cachetie.
Yo: Agradeceme o no vengo más.
L: Gracias, gracias.
Yo: Gracias porque?
L: Por prestarme tu verga para romperme el culo, hago lo que quieras pero por favor seguí viniendo.
Yo: Eeeso, así me gusta, a partir de ahora me perteneces.
No aguanto más, hace mucho no la trataban así, como la puta que es realmente y a la gente le muestra otra faceta, acabo, tuvo un orgasmo con mí verga en su culo e inmediatamente después de eso, la saqué de encima mío, quedando arrodillada y sin fuerzas en el piso.
Yo: Abrí la boca.
Y ahí, largué años de pajas que me había hecho por ella y lo caliente que me tenía desde la mañana, le llene de leche la boca y la cara.
Yo: Traga.
Lo hizo, y sin pedirle abrió la boca, y saco su lengua, mostrando que no había leche sin tragar. Agarre mí ropa,
me cambié y me fui, pero antes le dije.
Yo: Está tanga me la llevo de recuerdo, ahora sos mí puta cada vez que te necesite. Ah me olvidaba, cuando llegue a casa, te paso el comprobante…
8 comentarios - Milf kiosquera santiagueña puta