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La señora de la tienda

Que tal amigos, quiero contarles de una historia verídica que viví en primera persona, con una señora guapa que conocí en el trabajo. Obviamente habrá varias escenas de sexo en ella, sin embargo quiero también profundizar en los detalles de esta experiencia que aunque muy rica, también ha venido acompañada de mucho aprendizaje. Lo que quiero decir es que el sexo no será la línea principal, aunque cuando haya se describirá de forma detallada. La idea principal es la historia, la cual inicia así:





- ¿ Cuál es tu número? - me pregunto con una sonrisa pícara dibujada en los labios, las arrugas de su rostro me decían que no era una jovenzuela como las que solian trabajar en esos establecimientos, calculé (tiempo después supe que había calculado mal) que tendría unos 45, tal vez 50 años.
-201834- le respondí confundido pues aunque había respondido con mi número de proveedor, sentí que la pregunta iba más encaminada a obtener mi número telefónico.
-¿ Y de teléfono?- increpó haciendo que mis sospechas fueran ciertas mientras tecleaba el número de proveedor en el computador que fungía como caja registradora.
Sonreí sin saber que responder, ya que a pesar de no ser un tipo del todo feo, jamás me considere un Adonis, soy más bien del tipo regular, moreno, 1,75 de estatura, 80 kilos, con brazos ejercitados y las piernas si bien no muy trabajadas si están torneadas por el ejercicio que trato de practicar diariamente, la cosa es que no estaba acostumbrados a que una mujer (menos una tan guapa) se me insinuara.
Cómo no supe que responder de inmediato, continúe con mi trabajo, acomode mi mercancía y como era mi costumbre al terminar mi labor me acerque al mostrador a recoger los ticket con los que comprobaba la venta en la compañía para la cual trabajaba. Tomé mis tickets e imprimí una copia con la cuál también ella podía comprobar la compra en su establecimiento, la forma de darle validez a dichos tickets es firmandolos, para lo cual le pedí prestado un bolígrafo, firme y debajo de mi firma anoté mi número de telefono.
-Ahi está mi número - le dije mientras me encaminaba a la salida de la tienda.
-Jajajaja- escuché su risa bañada en picardía y con un dejo de triunfo en ella- ¿ Y como te llamas?- pregunto
-Ahi dice en el ticket tambien- a pesar de que le respondí con seguridad no podía evitar sentir el nervio que da cuando se presenta una nueva conquista
-¿ Pero estás casado?- me pregunto sin dejar de sonreír
-Muy casado- sonreí buscando su mirada con el fin de saber si eso le importaría, era notorio que (al menos en ese momento) a mi no me preocupaba
-No, si estás casado mejor no.
-Tu tienes mi número, tu sabrás si me mandas mensaje o no.
En es momento pensé que no pasaría nada más, puesto que por su respuesta supuse que ella no quería entablar una relación con nadie que tuviera un compromiso, sin embargo mi suposición duro muy poco, pues llegando al siguiente cliente recibi un mensaje.

-Hola.
-Hola, ¿Quién eres?
-Me acabas de dar tu número, soy la señora de la tienda.
-Ooorale, crei que no mandarías mensaje.
-¿Por qué? Si yo te pedí el número es por qué quería hablar contigo.
-Si, pero pues como dijiste que no por qué estoy casado.
-Pues no pasa nada, es solo una plática de amigos.
-Ah ok! De amigos😁
-Pues si, ¿que pensabas?.
-No nada, es solo que...
-¿Que?
-Nada, no me hagas caso. Oye y ¿cómo te llamas? O debo de agregarte como "la señora guapa de la tienda"
-Jajajaja, si así guárdame.
-Noooo, mejor dime cómo te llamas.
-Me llamo Margarita.
-¿Te puedo decir Maggie?
-Si, dime cómo tú quieras.
-Jajajajaja, no digas eso que echas a volar mi imaginación.
-¿Por qué? ¿Que te imaginas?
-Pues capaz que yo quiero decirte "sabrosa" o "mamacita", no se, cosas así.
-Noooo, acuérdate que es una plática de amigos.
-Ok, entonces amiga sabrosa.
-Jajajaja,
-No te creas, Maggie será.
-Ok.

No mentia al decirle sabrosa, Maggie a pesar de su edad era bastante guapa, recuerdo la primera vez que la vi, llegué a la tienda y ella estaba limpiando el piso con un trapeador, ella estaba de espaldas y no pude evitar recorrerla de arriba a abajo, ella es bajita, no mide más de 1,50, pero con una piernas muy bien torneadas, con unas nalgas que conserva bien paraditas y duritas y que esa ocasión vestían un pantalón de mezclilla entallado que las hacía ver fenomenales, lo mejor vino después cuando la vi de frente, por qué su gran atractivo son sus enormes tetas que siempre presume usando escotes que aunque no son muy atrevidos si resaltan la belleza de sus tetas. Su rostro es fino, con labios delgado y ojos grandes y razgados, una sonrisa perfecta con dientes muy blancos y perfectamente alineados y su cabellera rubia que llega a la mitad de su espalda. No puedo negar que llamo mi atención desde la primera vez que la vi.





Bueno amigos este es el inicio del coqueteo entre Maggie y yo, una historia larga y con muchas buenas anecdotas que les iré contando poco a poco, gracias por leerme. Regreso pronto con la segunda parte de esta historia que apenas inicia



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2 comentarios - La señora de la tienda

Sandoval63 +1
Buen inicio, espero leer más y conocer a Maggie